[Posiblemente] Estás Curado.

Semanas atrás de antes, si quiera, pensar en abrirme el blog, conocí a un chico increíble por la Grindr App. Mi primera impresión: No tiene una foto mostrando su cuerpo, sólo su rostro [+1]. Era imposible para mí creer que un miércoles en la madrugada conocería a este chico tan chévere (es decir, tan buena onda).

La conversación fluía como el agua de los ríos, hasta que en un punto no me aguante más y le escribí: Por favor, dime que no buscas sexo. Esperé la respuesta como si se tratara de la visa para irme a vivir a otro país.

-Si buscara sexo, no mostraría mi cara en la aplicación, ¿Verdad? Me responde. [+1]

¡Por fin! Me digo a mi mismo, sabía que sí existían buenas personas en esta red social.

Luego de un rato, decidimos pasar a la siguiente fase de la patología de la Grinder: hablar por whatsapp [+1]. Esta ironía que nos hace pensar que por hablar en un chat diferente le da un nuevo rumbo a la conversación,  o mejor dicho, “encamina” las cosas hacia algo (sexo, relación, amistad). Pero créeme, no lo hace.

En poco tiempo, empezamos a sincerarnos un poco más. Él se llama Andrés [Igual que yo, ¡qué genial!], es mayor que yo por sólo un par de años, ha trabajado, asiste al gym, esta enfocado en sus estudios a tal punto que algunos dirían que estudia demás. Era perfecto [+4]. Justo lo que espero de otras personas.

La charla de media hora paso a convertirse a una charla de días y cada minuto hablándole aumentaba mis ganas de conocerlo. Él se notaba bastante interesado en mí, hablaba con propiedad cuando me decía: “no quiero que usas más la app”. No lo hice. “Quiero que sólo hables conmigo”. Eso hacía.

El control aumentaba según lo permitían las redes sociales pero su seguridad era sólo lo que me llevaba a hacerle caso a estas órdenes tan sutilmente cubiertas por el “sweet talking” [+2].

El sweet talking es aquel dominio de la palabra que poseen muchos hombres para conseguir lo que quieren, prometen todo lo que tu anhelas para hacerte caer en un juego mental que sólo acaba mal.

Pasa el tiempo y empiezo a sentir un poco de desinterés de su parte y eso me pone ansioso: ¿Qué estoy haciendo mal? Ansiedad que es rápidamente interrumpida por la siguiente afirmación: No lo conoces.

-“Quiero conocerte” Me escribe. “Puedo pasar hoy por tí en mi carro”

No soy de aquellos chicos que acepten este tipo de cosas, yo soy capaz de llegar a los sitios por mi cuenta, pienso.

-“Debes dejar que te consientan, en una relación homosexual siempre alguien tiene que ceder un poco, es decir, ambos son hombres pero no pueden dominar al mismo tiempo” añade Pedro, mi compañero de residencia, mientras termina de hacer la cena con una mano y le textea a su novio con la otra.

Ceder significa perder el control, de donde yo lo veo. Significa aceptar una actitud femenina a la cual no estoy acostumbrado pero aún así le contesté que aceptaría que viniera a por mí.

El mismo día se graduaba su hermana de High School, resalté este detalle varias veces en la conversación que tuvimos pero él insistía en verme [+2].

(Vale, aquí hay que abrir un paréntesis. Ya se han dado cuenta de todos los ítems donde sumo cierta cantidad de porcentaje, bien, si los suman todos verán que este se trataba de un chico [+10]. ¿Qué podía salir mal?)

– “¡Todo salió mal, me quedé dormido!” Grité mientras me descubro de entre las sábanas y sostengo el teléfono con mis manos para encontrarme con el hecho de que cinco horas después de decir que vendría por mí, aún no había llegado, ni contestado mi mensaje y mucho menos explicado qué había ocurrido. Quise creer que estaba celebrando la graduación de su hermana aún, asi que seguí entre las sábanas un rato más. Luego de unos minutos suena mi teléfono y logro ver el mensaje desde el panel de control:

8:43pm [Nueva notificación]

Andrés (el chico 10)

-Hahaha

[¿Qué carajos le respondo a un “Hahaha”? ]

Intento llevarle la corriente y cada respuesta que obtenía me decía que había olvidado que nos veríamos esa noche:

-10:20pm “Estoy ebrio, la pasé excelente” añade.

-10:21pm Me doy cuenta porque olvidaste venir por mí. Contesto.

-11:00pm Aún puedo ir.

(Abro paréntesis nuevamente: aquí es donde mi dignidad empieza a desaparecer)

Pensé que tenía que hacerle sentir un poco mal así que le contesto:

-11:10pm Déjame bañarme, otra vez. Vestirme, otra vez. Y avisar a mis amigos que salgo con un ebrio para que sepan qué hacer si no llego vivo.

A lo que me responde: “Mejor me duermo, mucho problema” [-50].

No supe qué decir. Inmediatamente leo en la pantalla de mi teléfono: “Hahaha ¿Qué haces?”. [¿Pana, qué coño pasa con este tipo?]

Estaba dolido. No pude dormir en toda la noche. Me había dejado plantado alguien que ni siquiera conocía.

Al día siguiente no había una disculpa en mi teléfono y dentro de mi ansiedad me preguntaba ¿Qué hice mal?.

Decido ceder un poco más y le escribo para explicarle por qué le dejé en visto y lo molesto que estaba por dejarme esperando. Se disculpó de la manera más vanal posible y aún así, yo [de estúpido] le disculpo.

Los siguientes días empiezo a sentir que le texteo a una pared de hielo y entre tanta ansiedad porque el chico 10 estaba perdiendo interés en mí, hubo un momento de claridad mental: No necesito esta mierda. Le escribí todo lo que pensé como un desquiciado y lo bloquee. [No puedo creer todo lo que llega a ocurrir por whatsapp].

Minutos después no encontró mejor manera de contactarme que por instagram para sutilmente decirme que había sido todo mi culpa y que él me disculpaba, pero haciéndome creer que él se estaba disculpando. [pudo llamarme pero eso hubiese sido ser muy cuerdo y obviamente él era todo, menos eso].

¿Cuál fue el error? Disculparle por segunda vez.

¿Qué ocurrió luego? Me dejó plantado otra vez [@#$%&@] y de alguna forma yo debo pedirle perdón. No pienso hacerlo, lo dejé en check azul sólo para sentir que yo tenía el control nuevamente mientras me repetía: Realmente, no necesito esta mierda.

Y no se trata sólo de este chico, se trata de todo lo que originó este mar de emociones. Porque por increíble que parezca, aún hoy en el siglo XXI pueden existir personas que logren caer en situaciones parecidas al CatFish. JAMÁS pasó por mi cabeza que yo volcaría sentimientos reales a una pantalla de teléfono. Sólo me sentí ridículo.

Humillación es lo más parecido a lo que sentí, por alguien cuyos atributos incluso pudieron crearse en mi cabeza…

No obstante, el virus de la Grinder empeoraba. Ya no hablaba con un chico, hablaba con 10 al mismo tiempo. Quería sentir que no necesitaba de alguien pero aún así me esforzaba por llamar la atención de muchos otros. Es una locura pero, ¿Acaso no todos hemos perdido el control de vez cuando?

Coqueteo, charlas calientes, insinuaciones, fotos, recibir nudes, todo equivale a obtener atención, pero no es buena atención. No es un cariño, es degradarse a uno mismo a un animal con la palabra SEXO tatuada en la frente.

Grinder es para los gays como la letra A marcada en la ropa de la protagonista en la película de La Letra Escarlata.

Es marcarse como todo lo que no es moral y lo sabemos pero lo ignoramos porque nadie quiere quedarse sólo. Le tenemos pánico a la soledad, a despertar un día y sentir que perdiste el tiempo, que no amaste… Porque en el fondo todos tenemos demasiado amor para ofrecer pero este no es un sentimiento que se descargue por la playstore… Y el sexo no es un juego de aventura, es real, por ende sus consecuencias son reales.

Con un poco más de tiempo, borré mi perfil y desinstale la aplicación. Hablé de como me sentía con las personas adecuadas cuando estuve listo para hacerlo porque aún cuando no pasó de algo virtual, mi autoestima había quedado por el suelo. Necesitaba ayuda, así solo escucharan, había que sacar las toxinas del cuerpo.

Ustedes se preguntarán: ¿Estás curado?

No puedo asegurarlo. La Grinder es una patología severa que queda en sangre unos meses de haber eliminado los síntomas, requiere tiempo para asegurar que acabó la enfermedad, pero…

Si lo virtual no es el camino…

…¿Ahora cómo conoceré a la persona ideal?

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Patología: Te agarró la “Grindr”

Cuando cae la noche, aumenta la ansiedad. Empeora cuando quedo solo en la casa y no hay absolutamente nada que hacer.

Empiezo a sentir un vacío en el centro de mi abdomen, crece el calor de mi cuerpo y anhelo sentimientos que aún no he experimentado, es como si necesitara de algo o de alguien.

“Estás bien”- me digo a mí mismo mientras abro la Grindr App, que viene siendo la aplicación de citas gay más conocida del mundo.

“Sólo la usaré un rato”- ¿Por qué me miento de esta manera?

Estoy convencido que no encontraré el amor en una aplicación que agrupa a todos los hombres de mi zona como un catálogo:
-Este tiene lindos ojos (Le escribo)
-Este tiene buen abdomen (Tap de fuego)
-Este ni siquiera me gusta y puede ser que sea un hombre mayor y casado pero aún así le escribo porque un poco de atención no estaría demás de vez en cuando.

Casi todos, sino todos, se inventan un personaje de exagerados atributos, conductas homofobicas y hasta discriminatorias, podemos apreciar en sus biografías comentarios como:
-Me gustan blancos
-No gordos
-No flacos.

Es la esencia del homosexual moderno solapar su complejo de inferioridad con uno de superioridad -Pienso mientras elimino la aplicación. Merezco algo mejor. Sin embargo vuelvo a instalarla un par de días despues porque en mi cuarto solo puedo sentir la compañía del frío y el roce de las sábanas; los hombres que he conocido en persona han resultado unos completo idiotas y de alguna forma no quiero sentirme aislado, quiero sentirme deseado, querido. Aún si es de forma virtual.

Lo que comienza siendo un rato de ocio termina convirtiéndose en una obsesión de horas. Cada vez que alguien me escribe solo me hace feliz pero al mismo tiempo me siento tan… Solo.

-Entre los gays es muy difícil encontrar a alguien que valga la pena. Le comento a mi compañero de residencia.

-Sólo buscan sexo, como animales. No les interesa conocerte en realidad, no hay roces, no hay miradas, solo el deseo de la carne que termina por aumentar el vacío dentro de nosotros. Me responde.

Tiene razón.

Pero no quiero dejar de creer en el amor.

Me rehúso a convertirme en uno más pero es tan difícil.

Mis amigos gays me recomendarian, en su mayoría, que folle sin pensar, como si todos hubiesen recibido el mensaje de cómo hacerlo y yo no.

Otros dirían que esa necesidad que siento acabaría si me masturbo y lo hago.
Una…
Dos…
Tres…
Muchas veces… pero sigo igual.
¿Tan vacía es la existencia de nosotros los hombres que sólo vivimos para el placer temporal?
En mis profundos pensamientos, sueño con desinstalar la aplicación y conocer al hombre de mi vida. Sentir que no es sólo sexo, que hay una verdadera conexión, como si estar con él fuese lo más parecido a alcanzar el nirvana. Sueño con mirar a estos chicos de Grinder como realmente son, porque detrás de esta máscara amarilla que nos introduce a la soledad, existen personas que sufren, que quieren amor de verdad.

Antología del “marica”

Se han gastado tantas palabras para tratar de encajar la homosexualidad en la sociedad a lo largo de los años que hoy en día cuesta creer que existan personas que se nieguen a asistir a un “Pride” vistiendo la típica bandera multicolor. Es imposible que lo que la comunidad LGBTQ exprese no llegue al trending topic de la social media porque como homosexuales “no existen pequeños problemas” existen -escandalas- (en femenino para hacer aún más notoria la expresión) que deben hacernos notar.

La comunidad nos agrupa a todos los que no encajamos en el patrón social establecido en un lugar apartado y “seguro” sólo para pedir una igualdad que claramente no estamos dispuestos a aceptar. Se quiere todo o nada bajo la mentalidad de que “si otros no piensan como yo, estan atentando contra mí pero yo sí puedo atentar en contra de ellos”. ¿Qué ocurrió?

La mayoría de los gays modernos no quieren 《vivir en las sombras》, asi que su salida del closet se vuelve más que una busqueda de igualdad, una imposición pasiva-agresiva de reconocimiento. De que los reconozcan como maricas -¡¿y qué?!. Sin embargo, existe una pequeña minoría donde ni siquiera existe una salida del closet, no hubo problema, no existió la necesidad de obtener un reconocimiento, apoyo quizás, pero no de manera impuesta. Esta minoría que no viste de mujer porque reconocen que es un acto travesti o transgenero (which means: NOT GAY), que no se estereotipa antes los emergentes patrones sociales de exigencia exagerada de atención, es constantemente atacada dentro de la “comunidad” por no definirse y cada duda que ocupen en sus pensamientos va a tener como respuesta de extremistas: Me criaron heterosexuales y no soy hetero… Vale. ¿Entonces somos lo opuesto? … Me gusta pensar que heterosexuales y homosexuales somos solo dos polos del mismo concepto: amar. ¿Por qué perseguir conductas separatistas cuando se busca igualdad?

Sólo con la existencia de una comunidad estamos reconociendo que somos diferentes y a los ojos de los demás todos pertenecemos al mismo movimiento. Ni siquiera recuerdo que me hayan pedido formar parte del movimiento gay… ¿Qué tal si no me siento parte de él? Claro, como comunidad se ha logrado muchísimo pero… ¿Y si me gustan las personas de mi sexo pero no me siento homosexual?

Vamos, bajen las alarmas, paparazzis amarillistas. Este no es el nacimiento de un nuevo movimiento, es un problema real. Muchos nos definimos como homosexuales sin siquiera saber como serlo. No tiene que ver con aceptación sino con el ritmo de la comunidad que esconde su moral al momento que el sexo pasa a ser más importante (Esto último no te debe ofender si no has cerrado tu cuenta de grinder).

La comunidad cambió sus ideales pro-derecho y ahora se ha convertido en un evento social donde, cual carnaval, nos disfrazamos o usamos la minima cantidad de ropa posible para exhibir los cuatro años de gimnasio que nos ha conseguido más de 10 parejas sexuales pero cero amor…

…Ya sé que piensan que soy un hater… Y probablemente lo sea. Pero pienso que se debe escribir sobre las páginas en blanco, necesitamos plantearnos nuevas preguntas y cuestionar las respuestas que ya nos han ofrecido. No imitar la misma conducta de Diva-On-Fleek sino empezar a aceptar como homosexuales que ser gay es, de hecho, algo normal hoy en día. No hay necesidad de hacer un “escándala” de ello.
Atte.

I’m prudente.

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